¡SI TE GUSTA TU TRABAJO DAME UN ALELUYA!

  “I was looking for a job, and then I found a job
And heaven knows I'm miserable now”

The Smiths

 Apenas iban dos meses desde la graduación del colegio cuando en mi casa me lanzaron un ultimátum:

 “Ya sos mayor de edad, y es hora de aportar a la casa algo de pisto, papito”.

 Y claro, de un statement como ese, uno no se libra fácil. Más cuando se vive bajo un régimen dictatorial/matriarcal. No me quedo de otra más que aceptar el golpe inmisericorde de la realidad y el inicio de la vida adulta: el de tener que buscarme una forma de ganarme la vida.

 El lunes siguiente (supongo que fue lunes) muy temprano por la mañana me levante y busque mi traje de prácticas. ¿Y cual otro más? si no el mismo que había usado por meses en mi lugar de prácticas y también en el día de mi graduación.

Por esos días no tenía muchas opciones de vestuario.

Tome mi desayuno y luego, con un agradable sabor a dentífrico, me decidí a conquistar el mundo, claro está. Iba con mi pobre perspectiva de puberto recién desvirgado, semanas antes de graduarme.

En mi mochila llevaba un pedazo de hoja de la sección de clasificados de donde unos días antes había leído un anuncio que rezaba de la siguiente manera:

SE NECESITAN 20 JÓVENES CHISPUDOS RECIÉN GRADUADOS QUE QUIERAN GANAR MUCHO DINERO: Presentarse a la siguiente dirección de 8:00 horas a 13:00 horas. Ser puntual.

Al leer ese encabezado pensé que era el lugar ideal para ir a buscar mi primer trabajo. Estaba con la convicción de que mi madre se sentiría muy orgullosa de mi persona al regresar a la casa, con la noticia de que había conseguido una forma de empezar a ganar mucho dinero.

Esos consejos de algunos maestros, dignos de un libro de superación personal de supermercado, por algún motivo llegaban a mi cabeza. Me bombardeaban mientras me subía al bus 28 terminal, que me dejaría a unas cuadras del lugar en cuestión.

Decidido a dar la mejor impresión, me bajé del autobus e inhale el contaminado aire de la ciudad. Trataba de darme un empujón, un aliento para ir con toda la determinación, la de un ganador y obtener ese puesto de trabajo. A unos metros del lugar me tope con una amiga del colegio que no miraba desde el día de la graduación. Y si bien no eramos de la misma carrera, nos hablábamos en el colegio. Ella era novia de uno de mis compañeros de sección.

Hola China que onda como te va?”

le dije al momento de verla y saludarnos con el respectivo beso de cachete. “Bien vos, aquí buscando chamba” me respondió.

Yo igual vos, tengo que trabajar porque necesito pisto y en mi casa ya me la cantaron” le decía mientras de manera automática jugaba con las monedas en mi bolsillo izquierdo. “¿Vos vas al mismo lugar al que voy yo?” me preguntó al mismo tiempo que me enseñaba el recorte del mismo anuncio clasificado que yo llevaba en mi mochila.

Agüevos a ese mismo” le respondí emocionado. Al menos no tendría que ir solo a mi primera entrevista de trabajo. “¡Puta que buena onda!, vamos pues” me dijo y así empezamos a caminar. Al dar con el lugar vimos que era una especie de bodega poco iluminada llena de cajas. “¿Será que aquí es vos?” me preguntó con cierta duda, a lo que yo le respondía con la misma interrogante “¿Creo que si vos, estoy seguro que es la dirección exacta del anuncio”.

Dirigimos nuestros pasos hacia un corredor, desde donde a lo lejos, se podía ver a un grupo de gente. En mis adentros empezaba a cuestionar la credibilidad del anuncio clasificado. Mientras más nos acercábamos, más intenso se hacía el bullicio de las personas que estaban en esa especie de salón.

CLARROOOOO QUE LO VAN A LOGRAR!!!”

Con mi amiga volteamos la mirada para vernos con una expresión que denotaba nuestra confusión. “¿Pero que putas?” le dije, mientras ella hacía un gesto de duda con sus hombros, respondiéndome “Mano no tengo ni idea de que es esta onda”. Decidimos avanzar un poco más y los alaridos de esas personas se hacían más fuertes.

USTEDESSSS PUEDENNNN VAMOS TODOSS, SALTEMOSSS INTENTEN LLEGAR AL TECHOOOOO VAMOSSSSSSS”.

Entonces fue cuando en el umbral de la puerta un poco escondidos vimos como un grupo de jóvenes saltaba al mismo tiempo y con movimientos torpes, intentaban llegar al techo del salón, mientras todos se miraban las caras rojas de vergüenza riéndose de si mismos. Sabían que estaban haciendo el ridículo. La pena ajena tiene muchas caras.

¡VAMOSSSSSS SI LO PUEDEN SOÑAR LO PUEDENNNN LOGRARRRRRR!

Exclamaba un tipo que vestía de corbata y con pinta de predador sexual. Eso les decía a todo ese grupo de incrédulos que saltaban como retrasados mentales sin esperanza. Yo me dije desde el primer momento que no quería trabajar allí. No quería estar en un lugar en donde me pusieran a saltar como imbécil sin una explicación lógica.

SUS METASSSS ESTAN AL ALCANCEEE DE SUS MANOSSSSS, SOLO TIENEN QUE ESFORZARSE POR LLEGAR A ELLAS,


gritaba el tipo.

¿CÓMOOO VAMOS A LLEGAR A ELLAS?

 les preguntaba a todos, a lo que ellos respondían

 ¡ESFORZÁNDOOOONOOOSSSS!

contestaban ya cansados de tantos brincos. Yo empezaba a hartarme de lo absurdo que estaba sucediendo frente a mis ojos. Y como si fuera una especie de predicador/charlatán el tipo elevaba con sus manos unos libros mientras repetía

¡¡¡AQUÍÍÍÍ EN MIS MANOS ESTÁ EL SECRETO DE SU ÉXITOOO, AQUÍ EN MIS MANOS ESTÁ LA LLAVE PARA QUE USTEDES SSE CONVIERTAAAANN EN GANADORES!!!!.

Y fue ahí cuando entendí la trampa de la que, mi amiga y yo, habíamos sido presas. Estábamos a pasos de convertirnos en vendedores de enciclopedias de puerta en puerta o tal vez, en algo peor.

Mi amiga me dijo en ese momento entre confundida y a la vez cagándose de la risa

Vos, qué hacemos ¿nos vamos o seguimos viendo que onda?”

yo le dije que esperáramos un rato más. Mi curiosidad era demasiada. Siempre y cuando fuera como espectador, no tenía la intención de ser parte de ese ritual tan extraño como patético.

VAMOSS, UNA SONRISAAAA. ¡SIÉNTANSE FELICES DE SER DESDE YA, PERSONAS CONNN ÉXIIITOOO, YA VINIERON HASTA AQUÍ Y ESE ES EL PRIMER PASO A UN FUTURO EXITOOOOOSOOO!

En ese momento, ese gurú del tercer mundo noto que estábamos espiándolos y con una sonrisa bastante aterradora se dirigió a nosotros.

A VER COMPAÑEROS, PASEN ADELANTE, ¿VIENEN POR EL ANUNCIO?

Como si el mismo Mr. Freeze nos hubiera disparado una ráfaga de hielo, quedamos paralizados sin saber qué decir. De pronto vi como en cámara lenta, empezaba a dar pasos hacia nosotros con sus brazos extendidos.

Se acercaba como dándonos la bienvenida, recibía a los nuevos miembros del culto. Afortunadamente en ese momento reaccione y le dije a mi amiga.

No se vos pero yo me voy de aquí, esta mierda no es lo que yo pensé que era”.

Ella solo logro hacer un gesto de afirmación con su cabeza. Yo, a manera de frenar los pasos de este tipo, solo atiné a decirle que nos habíamos equivocado y que no. No era por el anuncio por lo que veníamos, pero muchas gracias. El insistiendo nos respondió.

PEROOO PUEDEN QUEDARSE, ¡SIÉNTANSE BIENVENIDOS!

Yo inmediatamente respondí “nooo, noo gracias, vamos tarde a nuestra cita, con permiso, nos vamos”. La tomé del brazo, y a modo de sacarla de la especie de trance en el que se encontraba, como inmovilizada, salimos a pasos apresurados de ese lugar. Y sin voltear atrás, le decía

 “Ni volteés a ver, nos mira este pisado y es capaz que nos jala de regreso”

ella solo pudo responder “¡síííí, vamos veniteeeee, venite”.

Cuando pasamos por el corredor de nuevo, y con mis ojos acostumbrados ya al lugar, pude ver que las cajas que estaban en esa bodega, eran en realidad los paquetes de todos los libros que esos pobres diablos tendrían que salir a vender, de puerta en puerta. A lo que solamente pude decir hacia mis adentros

Hijos de putaaa, casi caigo”. Al salir le dije: “Mano ¿qué fue esa mierda? jajajajaja”.

Solo podíamos reírnos de la manera de cómo ese anuncio clasificado nos había tomado el pelo. Nos prometía una vida llena de felicidad y mucho dinero. Ella me pregunto “¿Qué vas hacer ahora? ¿vas a seguir buscando chance?”. Yo le respondí que no me quedaba de otra, porque necesitaba trabajar. Pero que trataría de ser más cuidadoso con los anuncios de trabajo que seleccionaba como posibles oportunidades.

Yo también vos, ni de mula vuelvo a caer con una onda de estas”. Reímos y llegó el momento de despedirnos. Cada uno tendría que seguir su búsqueda por una vida mejor. “Cuidate vos, que buena onda verte” me dijo, yo le respondí que también me había dado gusto verla. “Mucha suerte vos y aguas con los vendedores de libros jajajajajajajaja”. Así, cada quien agarró camino.

Esperé a que ella subiera al bus. En ese momento no tenía ganas de regresar a la casa. No podía llegar tan temprano y fracasado. ¿Cómo le iba a decir a mi madre que su hijo había fallado en su primer intento de ganarse la vida?

Juntando los pocos billetes que tenía en el bolsillo y unas monedas fui en busca de una abarrotería. Por alguna razón me había entrado un antojo mortal de una cerveza. El sol estaba duro y en el trayecto, por mi mente pasaban imágenes de mi yo futuro pensando en qué hubiera pasado si me hubiese decidido por tomar ese empleo.

Hubiera saltando como idiota abrazando a perfectos desconocidos que seguramente llegaría a odiar con el tiempo. Me imaginé también cagando en mi baño leyendo libros al estilo

¿CÓMo GANAR AMIGOS E INFLUIR EN LOS DEMÁS? de Dale Carnegie.

Me visualicé viejo, saliendo una oficina repleta de libros por vender, caminado por horas por interminables cuadras llenas de baches. Rogándole a las personas frente a sus puertas que compraran mis libros. Me imagine como me tronaría los dedos a fin de mes por hacer más ventas y pagar el alquiler de algún cuartucho, no tenía una novia en esos años, pero ya me podía imaginar depositándole a mi exmujer una pensión.

Porque en este lugar estamos diseñados para fracasar.

Vería como los últimos billetes saliendo de mi billetera para pagar la porquería de colegio de mis hijos, porque no podría pagar una educación decente siendo un miserable vendedor de libros que nadie leería y otro montón de cosas más.

Finalmente encontré un lugar para tomarme una cerveza. Y a través de las rejas blancas y oxidadas una diminuta señora me sirvió una. Me senté en una de esas mesas rojas plásticas sucias y pegajosas, repleta de logos de Coca Cola. Mientras tanto, me deleitaba en las curvas de la modelo del calendario que anunciaba aguardiente. Pensaba en qué cuento me iba a inventar al llegar a mi casa.

Ya podía imaginarme a mi mamá diciéndome. “Podés ir a buscar trabajo de cajero de un banco o de algún supermercado también. O en algún lugar de esos de hamburguesas ¿no te gustaría, trabajar así como en Mcdonald’s?. Me empine más rápido la cerveza por el gazante seco y me dio un profundo escalofrío solo de pensar en esas posibilidades. Mi vista se perdiá entre la chica del calendario y la calle. Nadie me podría decir en ese momento que solo unos meses después mi peor pesadilla laboral se haría realidad, pero esa es otra historia.

Lo único que importaba en ese momento era aflojarme la corbata, y tomarme lo que quedaba de mi cerveza tratando de ordenar ese futuro desolador lleno de jefes miserables, mientras me repetía a mi mismo a manera de mantra y auto lavado de cerebro

SI LO PUEDES SOÑAR, LO PUEDES LOGRAR.

La chica del calendario me sonreía y yo también le sonreía a ella. Eran buenos tiempos.

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