Manto estelar o aquella vez en la que no podías detenerte
melatonina, adicción, depresión © Alex Malikov

Manto estelar o aquella vez en la que no podías detenerte

“Cada cápsula de gel contiene: valeriana, pasiflora, manzanilla, tilo, melatonina, lecitina de soya”.

Ya siento su efecto.

La necesidad de unir los puntos de mis múltiples proyectos requieren un poco de ayuda para desconectarme antes de dormir. Benesleep es el portal sin receta que me ayudará a cruzar el umbral de la inconsciencia. Toca un poco de contraste, también, entonces pongo Marilyn Manson; su disco en vivo The Last Tour on Earth. The Reflecting God es el himno de un anti-monje rebelde. Son días en los que mi felicidad tiene ritmos prolongados. La depresión encarna la uña de mi productividad a ratos, pero ya aprendimos a convivir.


Necesito llorar.

Tuve una relación, hace años, en la que me era más fácil sucumbir al llanto versus, por ejemplo, tener un clímax. La cárcel de las emociones, una traición fisiológica.

Soy un replicante cuando debo serlo. A veces soy el tipo que alterna entre dedicarme a darle beso negro y un cunnilingus, en público, a una stripper que tiene (por pura casualidad) mi nombre tatuado en sus nalgas… durante al menos 45 minutos. Nada importó en esos momentos. Me compartió un cigarro al final.

Necesito dormir.

No he visto la película El Maquinista. Creo que me dará respuesta o incentivos para arreglar mi higiene de sueño.

Maldito seas Kevin Spacey. Esperábamos puñaladas en la espalda por parte de cineastas mediocres y comerciales como Brett Ratner. Pero… eso no tiene nada que ver con la naturaleza de tus crímenes. Podés ser un artista-performer-emprendedor y un monstruo, una bestia a la vez. El mundo está lleno de Woody Allens, Kevin Spaceys, Don Franciscos, jefes coches, madres cómplices, etcétera, etcétera. Gente que busca salirse con la suya por la mayor cantidad de tiempo posible.

A veces siento la violencia emergente, bullir, amenazar con subir a la superficie. Quiero acercarme al punto donde las consecuencias son nefastas. Evidentemente, soy un tipo con emociones por dominar.

I dont wanna forget that the present is a gift”,

me recuerda la canción que canto. Habla de un amor que me resulta extraterrestre ahora, amenazador. Yo soy la amenaza, la cura también.

Necesito amar.

¿Qué es el verbo ese, sino hacernos huevos? Exponerse, y no solo en modo sexy. No… es lo feo, la orden de captura, la llamada a medianoche, estando sobrios, vulnerables. El llanto incesante de un bebé o un gato, los ladridos nocturnos, la plata para el parqueo, el alquiler atrasado.

Necesito perdonar.

Ya va siendo hora, ¿no?

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